
Sobre la Institución
De Corporis Fabrica es una institución dedicada a la edición, la investigación y la formación, articulada en torno a un propósito común: preservar, estudiar y proyectar el pensamiento y las formas de la cultura humanística y científica.

Fundación
El germen de esta institución se sitúa en la figura de un médico y humanista del siglo XX: un oftalmólogo formado en Valencia, Madrid y Zaragoza, coleccionista de libros y tratados históricos, lector atento de clásicos y vanguardia, amante de la filosofía, la literatura y las lenguas. Su biblioteca —cuidadosamente reunida a lo largo de décadas— constituye el sustrato intelectual desde el que surge DeCorporisFabrica.
Entre los documentos conservados en dicha biblioteca se halla una carta enviada por la Société F. Hoffmann-Lagossch de Basilea con motivo del V centenario de su Universidad. En ella se comunicaba la entrega de un ejemplar de De humani corporis fabrica de Andrés Vesalio (Basilea, 1555), acompañado de un comentario de homenaje y de una serie de facsímiles preparados para la efeméride.
Este testimonio, destinado originalmente a honrar una obra cumbre de la historia del saber médico, se convierte hoy en la metáfora fundacional de nuestro proyecto. Una invitación a reunir, estudiar y transmitir taxonomías del conocimiento desde la erudición, el rigor y el cuidado por la forma.


Misión y Propósito
Ethos
De Corporis Fabrica entiende la historia y la cultura como un tejido vivo en el que conviven pensamiento, creación y análisis crítico. Nuestro trabajo busca:
I. Conservar y organizar materiales filosóficos, artísticos y científicos.
II. Editar y contextualizar documentos y contenidos audiovisuales.
III. Ofrecer programas y eventos formativos.
IV. Promover la divulgación rigurosa y la investigación.
V. Afianzar la relación entre tradición intelectual y vanguardia cultural.



Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia
Promoción MCMLV


Pues donde el dogma y el conocimiento de un sistema filosófico y el juicio cultivado y afinado por la escuela no rigen los experimentos, la Medicina es puro azar y temeridad, no arte.
Andries Wytinck van Wesel (Andreas Vesalius)
1514 – 1564
Genealogía del proyecto
De humani corporis fabrica
de ANDRÉS VESALIO
F. HOFFMANN- LA ROCHE & CIE
SOCIÉTÉ ANONYME
DIRECTION
Basilea, Suiza, otoño 1960
Muy señor nuestro:
Con motivo de celebrarse el V centenario de la Universidad de Basilea y como testimonio de nuestros mejores deseos para el futuro, se ofrece un ejemplar de la obra cumbre de Vesalio, De humanis corporis fabrica (Basilea, 1555), con una encuadernación de la época, bien conservada.
Junto a la presente, le remitimos una carpeta conteniendo un comentario de homenaje a esta magna obra así como una serie de facsímiles muy bien conseguidos.
Esperando que este obsequio sea de su agrado, aprovechamos la ocasión para enviarle nuestros más distinguidos saludos.
F. HOFFMANN- LA ROCHE & CIE
Société Anonyme

VESALIVS
De humani corporis fabrica
La famosa obra de Andrés Vesalio sobre la estructura del cuerpo humano, De humani corporis fabrica, puede incluirse entre las obras cumbres del Renacimiento. La obra maestra del médico flamenco está, para la Medicina y la investigación científica, aureolada de igual prestigio que en el campo de las attes tienen el Moisés y los frescos de la Capilla Sixtina de Miguel Angel, las pinturas y los grabados de Durero o la arquitectura de Bramante y de Paladio, por la impronta que dejaron en el espíritu de los hombres o la infuencia que ejerció la travesía temeraria de Cristobal Colón en la historia y en la cultura humana. En su Traité de la structure du cœur (I749), Juan Bautista Senac, médico de Paris, describe al divino Vesalio como el descubridor de un mundo nuevo. Enrique Sigerist, uno de los historiadores de la medicina más famosos de nuestros días, observa que el nuevo impulso que imptime Vesalio a la anatomía coincide con la eclosión de la medicina occidental. La era inaugurada con esta anatomía está, por otra parte, muy lejos de declinar.
Un célebre contemporáneo de Vesalio, Paracelso, se jacta con razón y con cierta vana gloria de ‹Lutherus medicorum›, ya que emplea un estilo que a pesar del énfasis desborda de impulso lingüístico y energía creadora. No obstante la vivacidad y exuberancia de Paracelso, de las que nació una reforma de la medicina y derivó la extensión de la iatroquímica, las investigaciones y profecías del padre de la medicina hermética dificilmente podrían adherirse, sin reservas, a la penosa obra de Vesalio, lenta en su reforma y transformación. Ciertamente la idea predominante en ambos sabios es la ‹vuelta a la naturaleza› ya que uno y otro ansían ver cómo la experiencia destrona a la tradicional teoría de los libros de texto. En tanto que la obra de Vesalio sobresale por la exactitud, el método, la perseverancia, el espíritu de investigación y la claridad de estilo lleno de hidalguía hasta en la polémica, la de Hohenheim se muestra desprovista de regla, atrevida — incluso entrañando cierto ardor guerrero — de estilo oscuro y extravagante, máxime cuando se tiñe de misticismo y de teosofía.
Junto a los siete tomos que integran De humani corporis fabrica, obra que se perfila como un monumento científico y como expresión tangible de una sed repentina de conocimientos, a lo más se puede citar el De orbium colestium revolutionibus, seis tomos publicados el mismo año de 1943, en los que Copérnico rebate la autoridad y el sistema de Ptolomeo, de la misma manera que Vesalio refuta los de Galeno. El libro de Vesalio aventaja a la totalidad de las obras destacables de la época por su espontaneidad y perfección. Miguel Angel y Rafael cuentan a partir de Giotto con predecesores de talento. En cuanto a Copérnico se basa en las ideas de un astrónomo de la Antigüedad, Aristarco, en las que Nicolás Cusanus se había inspirado ya. La obra de Erasmo vino a coronar el saber y la voluntad de los humanistas italianos, alemanes, flamencos y franceses; incluso Lutero, cuya traducción alemana de la Biblia fué la primera de calidad y produjo gran efecto, tuvo a su disposición una serie de traducciones por cierto bastante desacertadas. En cambio, los conocimientos anatómicos, los tratados y reproducciones prevesalianos no pueden ser considerados ciertamente como preludio a la obra de Vesalio. Desde el siglo II de la Era cristiana, sacrosanto como palabra evangélica, las enseñanzas del médico y filósofo Galeno, persistían y tiranizaban la anatomía. Interpretando su obra, este sabio preconiza la disección minuciosa de los animales, particularmente de los monos.
Desde finales de la Edad Media, su doctrina fué recogida, principalmente en un compendio, Anatomia Mundini, redactada por Mondino dei Luzzi, profesor de la Universidad de Bolonia (Fallecido en 1318). Esta obra fué considerada como artículo de fé durante más de dos siglos y medio y suscitó para su autor, tal como atestigua en IS I3 un editor de Estrasburgo, Adelphus, una veneración divina. Entre 1478 y I580 se cuentan no menos de veinticinco reediciones de este tratado, ilustrado desde finales del siglo XV. Los dos comentarios fundamentales de Jacopo Berengario da Carpi en 1521, de Johann Dryander y Eichmann en 1941, compuestos en vida de Vesalio están asimismo ricamente salpicados de ilustraciones. Sin embargo, ni estas últimas ni los dibujos anatómicos anteriores Vesalio alcanzan la perfecta fidelidad y la armonía de la iconografía de la Fabrica.
Serie Vesaliana
Selección de láminas anatómicas procedentes de De humani corporis fabrica (1555).



