Fundación

Misión y Propósito

Ethos

Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia

Promoción MCMLV

Andries Wytinck van Wesel (Andreas Vesalius)
1514 – 1564

F. HOFFMANN- LA ROCHE & CIE

SOCIÉTÉ ANONYME

DIRECTION

Basilea, Suiza, otoño 1960

Muy señor nuestro:

Con motivo de celebrarse el V centenario de la Universidad de Basilea y como testimonio de nuestros mejores deseos para el futuro,  se ofrece un ejemplar de la obra cumbre de Vesalio, De humanis corporis fabrica (Basilea, 1555), con una encuadernación de la época, bien conservada.

Junto a la presente, le remitimos una carpeta conteniendo un comentario de homenaje a esta magna obra así como una serie de facsímiles muy bien conseguidos.

Esperando que este obsequio sea de su agrado, aprovechamos la ocasión para enviarle nuestros más distinguidos saludos.

F. HOFFMANN- LA ROCHE & CIE 
Société Anonyme

VESALIVS

De humani corporis fabrica

Un célebre contemporáneo de Vesalio, Paracelso, se jacta con razón y con cierta vana gloria de ‹Lutherus medicorum›, ya que emplea un estilo que a pesar del énfasis desborda de impulso lingüístico y energía creadora. No obstante la vivacidad y exuberancia de Paracelso, de las que nació una reforma de la medicina y derivó la extensión de la iatroquímica, las investigaciones y profecías del padre de la medicina hermética dificilmente podrían adherirse, sin reservas, a la penosa obra de Vesalio, lenta en su reforma y transformación. Ciertamente la idea predominante en ambos sabios es la ‹vuelta a la naturaleza› ya que uno y otro ansían ver cómo la experiencia destrona a la tradicional teoría de los libros de texto. En tanto que la obra de Vesalio sobresale por la exactitud, el método, la perseverancia, el espíritu de investigación y la claridad de estilo lleno de hidalguía hasta en la polémica, la de Hohenheim se muestra desprovista de regla, atrevida — incluso entrañando cierto ardor guerrero — de estilo oscuro y extravagante, máxime cuando se tiñe de misticismo y de teosofía.

Junto a los siete tomos que integran De humani corporis fabrica, obra que se perfila como un monumento científico y como expresión tangible de una sed repentina de conocimientos, a lo más se puede citar el De orbium colestium revolutionibus, seis tomos publicados el mismo año de 1943, en los que Copérnico rebate la autoridad y el sistema de Ptolomeo, de la misma manera que Vesalio refuta los de Galeno. El libro de Vesalio aventaja a la totalidad de las obras destacables de la época por su espontaneidad y perfección. Miguel Angel y Rafael cuentan a partir de Giotto con predecesores de talento. En cuanto a Copérnico se basa en las ideas de un astrónomo de la Antigüedad, Aristarco, en las que Nicolás Cusanus se había inspirado ya. La obra de Erasmo vino a coronar el saber y la voluntad de los humanistas italianos, alemanes, flamencos y franceses; incluso Lutero, cuya traducción alemana de la Biblia fué la primera de calidad y produjo gran efecto, tuvo a su disposición una serie de traducciones por cierto bastante desacertadas. En cambio, los conocimientos anatómicos, los tratados y reproducciones prevesalianos no pueden ser considerados ciertamente como preludio a la obra de Vesalio. Desde el siglo II de la Era cristiana, sacrosanto como palabra evangélica, las enseñanzas del médico y filósofo Galeno, persistían y tiranizaban la anatomía. Interpretando su obra, este sabio preconiza la disección minuciosa de los animales, particularmente de los monos.

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